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Nuestro último derecho, lo tenemos y no lo sabemos.

Instituto Nacional para la Atención de la Salud Mental

Esta vez, compartiré detalles sobre un derecho que tenemos todos y no todos lo sabemos, en octubre se celebra el Día Mundial sobre este derecho.

Cuando nacemos, en teoría y lo común es que recibamos los mejores tratos de nuestra familia y atención de los médicos involucrados en todas las especialidades neonato, pediatra, ginecólogo… y me refiero por ejemplo a recibir todas las vacunas, la mejor cobijita, la leche que mejor me caiga, regalitos de la familia, gotitas para el cólico, visitas al pediatra para checar que todo esté bien física y emocionalmente… cuidados de todo y especiales para el nuevo miembro de la familia que estén al alcance de esta, y el objetivo es que el bebé esté lo mejor que se pueda.

Pasa el tiempo y todo ese recibimiento que tuvimos cuando llegamos al mundo, nos lo dan las generaciones que están arriba de nosotros, pero qué pasa cuando nos toca despedir a quienes nos dieron la bienvenida?, los despedimos al igual que como nos recibieron?

Si tenemos una vida afortunada, nos tocará despedir a los más grandes y que los nuestros mas pequeños nos despidan, y aunque no se compara el recibimiento como la despedida porque son emociones muy diferentes, creo que ambos temas tocan uno de nuestros puntos débiles, lo increíble de la existencia humana.

La despedida también puede incluir todos estos detalles especiales que necesita la persona próxima a abandonar este mundo que compartimos , aunque en lugar de alegría por el inicio de compartir y aprender con un nuevo amor,  nos envuelva la tristeza, miedo, coraje, enojo y dolor profundo de dejar ir el amor físico con nuestros seres queridos.

Estos cuidados especiales al final de la vida, no se refieren a los que se reciben por ser una persona mayor, estos van más relacionados a la enfermedad, específicamente de las personas que se sabe que morirán en un tiempo relativamente corto (depende de la enfermedad, pero se refiere a etapa terminal y por tanto el tiempo es variable) debido a una enfermedad incurable.

Se llaman Cuidados Paliativos y es plenamente un derecho que tenemos todos como seres humanos.  Para llevarlos a cabo es necesario tomar en cuenta distintos factores:

  • Demandas de atención específica: Se refiere a la presencia de síntomas intensos derivados de la enfermedad, los cuales debemos de ofrecer alternativas para la disminución del sufrimiento de los mismos; aparición súbita de angustia y ansiedad del enfermo y sus cuidadores.
  • Diagnóstico de la situación agónica: principalmente se refiere a la postración del enfermo, aumento de la debilidad, deterioro del nivel de conciencia, incontinencia de esfínteres, dificultad o incapacidad para la ingesta, pérdida de peso, disminución del consumo de líquidos.
  • Signos físicos: taquicardia, hipotensión, temperatura anormal, anorexia, sequedad de la boca, piel, estreñimiento, disnea, disfagia, apnea, disminución de orina, transpiración, palidez, apariencia ceniza, ojos vidriosos… etcétera.
  • Situación emocional: ansiedad, confusión, agitación, miedo, intranquilidad, pánico, depresión, culpa… entre otros.
  • Alternativas médicas posibles.

Es una amplia gama de circunstancias a las que hay que atender donde los objetivos principales consisten en el control de síntomas físicos al estado más normal posible, apoyo emocional tanto al paciente como a su familia, situación de urgencia vital y por último atención al momento final. Debido a la amplia gama de circunstancias donde nos encontramos cuando existe una enfermedad terminal y sobre todo a la particular fase terminal de cada enfermedad, a veces es difícil tomar decisiones, ya que entre los miembros de la familia, los diferentes médicos e incluso el mismo paciente, podemos tener contrariedades u opiniones personales que nos colocan en lugares de culpa, enojo o frustración.

Para esto, también es importante tomar en cuenta primero, la opinión del enfermo y sus necesidades, ya que no debemos de perder de vista que la vida le pertenece a él hasta el final, son sus dolores, emociones, sufrimientos, gustos y necesidades en general; en caso de que no pueda decidir por el mismo y en segundo lugar, se necesita un equilibrio entre las opiniones médicas y las decisiones familiares ya que ambas tienen gran importancia en el proceso de despedida.

Escuchar las alternativas médicas, diagnósticos y pronósticos es de suma importancia, y a partir de esto la familia podrá seguir el curso a medida de sus posibilidades. Se trata de que el enfermo sufra lo menos posible, atendiendo sus males físicos y emocionales, brindando calidad de vida, apegándonos a la bioética y moral que nos acompaña a cada individuo en la relación con el enfermo en cuestión.

Es importante por eso, que platiques con tu familia sobre lo que quisieras que fuera tu despedida, las alternativas que preferirías en caso de no poder decidir por ti mismo y cuál será tu voluntad. Es un tema profundo y doloroso pero es importante que sepas que cuentas con el derecho a no sufrir en extremo de manera física ni emocional, buscando ayuda y preguntando por alternativas.

La eutanasia es otro tema que aunque no va separado del sufrimiento y la enfermedad, tiene fines distintos. Existe el término ortotanasia, que se refiere al tiempo justo de morir de cada individuo, sin acortar de tajo el sufrimiento utilizando mecanismos externos al cuerpo para morir (eutanasia), ni alargar el sufrimiento por procedimientos médicos que hagan la agonía mas larga, con ensanchamiento terapéutico (distanasia).

Ya aclarada la diferencia, recuerda que existen los Cuidados Paliativos, y que son tan valiosas las atenciones de despedida y calidad humana brindada, como los preparativos para la bienvenida de nosotros al mundo, ambos tocan la finitud de nuestra existencia y lo humano.

Recuerda que todo empezó desde que ni siquiera sabíamos que existíamos. Honra tu pasado, disfruta tu presente y así planearás tu futuro, hazte cargo de lo que te corresponde con responsabilidad y coraje.

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos.”

(Antonio Machado).

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